Nadie conoce su ubicación exacta
La Taberna ha aparecido en Teguilora, en lunas remotas, junto a estaciones espaciales y detrás de puertas imposibles. Dos viajeros pueden entrar desde lugares diferentes y encontrarse dentro durante la misma noche.
Las ventanas no siempre muestran el exterior
En una misma sala, una ventana puede abrirse hacia una calle lluviosa y otra mostrar una nebulosa. No se recomienda utilizarlas para averiguar dónde se ha aparcado la nave.
Las mesas se adaptan a sus clientes
Sillas, plataformas, recipientes, atmósferas aisladas y soportes gravitatorios permiten atender a especies muy distintas. Los sofás adaptativos también pueden inmovilizar a un cliente cuando la situación lo requiere.
Las bebidas no siempre se piden
Eldelbar suele servir aquello que considera adecuado. Esto no significa necesariamente que el cliente vaya a disfrutarlo.
El tiempo es flexible
Algunas visitas duran varias horas dentro de la Taberna y apenas unos minutos fuera. Otras pueden conectar momentos históricos diferentes. Eldelbar recomienda pagar antes de intentar comprender la factura temporal.
La Taberna no es un lugar seguro
Es un lugar protegido, que no es exactamente lo mismo. Puede impedir una guerra, detener un robo o cerrar sus puertas ante una amenaza, pero no elimina las consecuencias de las decisiones tomadas por sus clientes.
Las historias permanecen
Los viajeros se marchan, pero algo de ellos queda. Una copa sin terminar, un objeto olvidado, una canción, una cicatriz o una historia que otro cliente contará de manera ligeramente distinta.