• Relatos

    Naves Vivas: cuando una nave espacial deja de ser una máquina

    El tercer libro del Archivo de lo Inesperado ya está listo

    Hay naves espaciales que se pilotan. Hay naves espaciales que obedecen. Y luego están las naves vivas: seres extraños, sensibles, orgánicos y tecnológicos a la vez, que no se limitan a cruzar el espacio, sino que lo viven, lo sufren y lo interpretan a su manera.

    Naves Vivas es el tercer libro del Archivo de lo Inesperado, una colección de relatos de ciencia ficción espacial que parte de una idea sencilla y fértil: ¿qué ocurriría si las naves interestelares no fueran simples herramientas, sino seres sentientes que necesitan establecer una relación simbiótica con sus pilotos humanos?

    A partir de esa premisa, los relatos exploran situaciones muy distintas. Hay humor, malentendidos, pilotos torpes, misiones absurdas, naves con carácter, momentos de ternura, llamadas de socorro, viajes peligrosos y preguntas inesperadas sobre la identidad, la soledad, la dependencia y la libertad. Algunas naves no entienden a los humanos. Algunos humanos no entienden a sus naves. Y en ese espacio de incomprensión nace buena parte de la aventura.

    Como suele ocurrir en el Foxxiverso, lo extraño no aparece sólo para sorprender. Sirve también para mirar desde otro ángulo cosas muy humanas: el vínculo, la confianza, el miedo a ser abandonado, la necesidad de ser reconocido, la dificultad de convivir con alguien radicalmente distinto. Una nave viva puede calcular mejor que su piloto, pero eso no significa que comprenda el orgullo, la amistad, la compasión o el amor.

    Naves Vivas puede leerse como un libro independiente, pero también como una nueva pieza del Archivo de lo Inesperado: un territorio narrativo donde la ciencia ficción se mezcla con la ironía, la aventura y cierta melancolía. Y donde, a veces, una nave espacial puede parecer más humana que los propios humanos.

  • Relatos

    FoxxBeers: ciencia ficción para brindar con lo improbable

    Un ciclo del Archivo de lo Inesperado con humor, extrañeza y sabor propio

    Hay relatos que parecen nacer en un laboratorio. Otros, en una nave espacial. Y algunos, tal vez, en una mesa donde alguien ha empezado a contar una historia demasiado rara para dejarla escapar. FoxxBeers pertenece a esa zona del Archivo de lo Inesperado donde la ciencia ficción se permite sonreír sin dejar de mirar hacia mundos posibles.

    Este ciclo reúne una forma especialmente libre de acercarse a lo fantástico y a lo especulativo. Aquí la imaginación no avanza con solemnidad, sino con una mezcla de ironía, sorpresa y gusto por las situaciones inesperadas. El lector puede encontrarse con ideas extrañas, personajes desconcertados, mundos que no obedecen del todo a nuestras categorías y escenas que parecen recordarnos que el universo es demasiado amplio para tomarnos siempre en serio.

    FoxxBeers tiene algo de celebración narrativa. No porque sus relatos sean simples o superficiales, sino porque juegan con una verdad muy propia de la ciencia ficción: lo imposible resulta más interesante cuando se toma lo bastante en serio como para llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Una broma puede esconder una intuición. Un absurdo puede revelar una ley secreta. Una escena ligera puede dejar, al final, una pregunta inesperada.

    Dentro del Archivo de lo Inesperado, este ciclo aporta una tonalidad propia: más desenfadada, más juguetona, más cercana al placer de contar historias que se salen del camino previsto. Pero sigue compartiendo la misma sensibilidad de fondo: mirar la realidad desde un ángulo torcido para descubrir que quizá no era tan estable, tan racional ni tan conocida como pensábamos.

    FoxxBeers es, por tanto, una invitación a entrar en la ciencia ficción de Alexander Foxx por una puerta menos solemne y más imprevisible. Un ciclo para quienes disfrutan de los relatos con chispa, de los universos que se expanden en direcciones inesperadas y de esa clase de imaginación que, entre una sonrisa y otra, acaba abriendo una ventana hacia algo mucho más grande.

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    Nace “Archivo de lo Inesperado”: una nueva línea para mis relatos de ciencia ficción

    La publicación de Causa-Efecto me ha permitido dar un paso que llevaba tiempo rondándome por la cabeza: empezar a dar forma visible a una línea propia para reunir, reeditar y coordinar varios de mis relatos y ciclos de ciencia ficción. Ese nombre es Archivo de lo Inesperado. Causa-Efecto aparece ya como su primer volumen, y no por casualidad: su mezcla de laboratorio, experimentos, tiempo, universo, ironía y explicaciones poco corrientes encaja muy bien con el espíritu de esta nueva colección.

    La idea de fondo es sencilla. A lo largo de los años han ido surgiendo relatos, ciclos y proyectos narrativos que comparten una misma inclinación hacia lo extraño, lo especulativo y lo sorprendente, aunque no todos pertenezcan al mismo universo cerrado. En lugar de dejarlos dispersos, me parecía mejor ofrecerles una casa común. Archivo de lo Inesperado nace precisamente para eso: para acoger historias en las que la ciencia ficción se cruza con la ironía, la metafísica, el humor, el extrañamiento o la imaginación más libre.

    En este contexto, Causa-Efecto funciona casi como una declaración de intenciones. El libro parte de una intuición tan simple como poderosa —¿y si nuestro mundo no fuera más que un experimento?— y la desarrolla en forma de relatos donde aparecen científicos, probetas, galaxias, ángeles, demonios, errores de laboratorio y seres humanos atrapados en cadenas de causa y efecto que van desde el principio hasta el fin del mundo. Esa combinación de ciencia ficción, humor y especulación es una buena puerta de entrada para entender lo que quiero hacer con esta nueva línea.

    A partir de ahora, Archivo de lo Inesperado será el espacio en el que irán encontrando su lugar no sólo reediciones como Causa-Efecto, sino también otros ciclos y libros que comparten esa vocación de explorar posibilidades narrativas poco previsibles. Y junto a esta apertura, la publicación de FoxxBeers confirma también algo importante: que quiero seguir trabajando líneas distintas, con personalidad propia, pero dentro de un mapa cada vez más claro. No se trata de uniformarlo todo, sino de ordenar mejor el conjunto y dar más visibilidad a los puentes entre unas obras y otras.

    En el fondo, este nuevo nombre quiere expresar justamente eso: la voluntad de conservar, reordenar y hacer crecer un archivo narrativo donde tengan cabida los mundos improbables, los experimentos imaginarios, las ideas excéntricas y los relatos que no encajan del todo en moldes demasiado estrechos. Causa-Efecto ha sido el primer paso visible. Espero que detrás vengan muchos más.